domingo, 30 de agosto de 2009

LOS GATOS Y LAS MUJERES


Las mujeres tenemos mucho que aprender de los gatos, especialmente cuando caminamos.


Me he quedado 10 minutos en medio de una calle barranquína , mirando atónita como uno de ellos atravesaba el borde de una cerca. Con delicadeza y arte marcial plegaba al filo de la cerca sus diminutos pies haciendo esfuerzos por no caer, se movía con lentitud, mientras y sabiendo que ese momento lo creaba él, me observaba por el rabillo de su ojo, expectante preparando el ataque.


Mi silencioso acompañante esperaba a que hiciera algo, que de alguna manera forzara el encuentro, yo me moría de ganas de tocar su cuerpecito, como el espectador de un ilusionista profesional que espera descubrir el truco detrás del telón.


Sostuve el aliento todo lo que pude quería que el momento durará para siempre, pero dio un salto y partió el espacio en dos…


Nos quedamos con las ganas… otro día será.

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