domingo, 30 de agosto de 2009

AZUL PROFUNDO


Azul profundo, reluciente compañero, te quedaste perdido como todo lo que nos cortó las alas. ¿Fue la coca o quizá el alcohol?, algo duro debió de ser, algo absurdo quizá.
“hay gente en este mundo que tiene la profundidad de un charco, la belleza del cielo y la firmeza de un palito de fosforo”, Donde quedaron guardados nuestros paseos a horillas del mar, el abismo más grande es demasiada cosa para ti, solo un par de anfetaminas y tus gritos detrás, lastimando mis oídos, porque tu voz es muy aguda y lastima mis sentidos.
Que se le puede hacer a algunas mujeres no nos alcanza la fe más que el entusiasmo, y aunque prometo no llorar, no me quedaré a ver como se te va la vida mientras yo estoy aquí mirándote.
Otros días de miércoles te visitaré en el penal, eso y el polvo pendiente.

LOS GATOS Y LAS MUJERES


Las mujeres tenemos mucho que aprender de los gatos, especialmente cuando caminamos.


Me he quedado 10 minutos en medio de una calle barranquína , mirando atónita como uno de ellos atravesaba el borde de una cerca. Con delicadeza y arte marcial plegaba al filo de la cerca sus diminutos pies haciendo esfuerzos por no caer, se movía con lentitud, mientras y sabiendo que ese momento lo creaba él, me observaba por el rabillo de su ojo, expectante preparando el ataque.


Mi silencioso acompañante esperaba a que hiciera algo, que de alguna manera forzara el encuentro, yo me moría de ganas de tocar su cuerpecito, como el espectador de un ilusionista profesional que espera descubrir el truco detrás del telón.


Sostuve el aliento todo lo que pude quería que el momento durará para siempre, pero dio un salto y partió el espacio en dos…


Nos quedamos con las ganas… otro día será.